Cristian Iturralde es un escritor católico nacionalista argentino, autor de “La Inquisición: un tribunal de misericordia”, en donde aborda distintos del Santo Oficio. El libro, al igual que muchos otros libros católicos, interpela al protestantismo utilizando una cita de Lutero sin ponerla en su contexto. 

La cita del libro es la siguiente:

“Lutero, fundador del protestantismo, en 1525 escribe a los nobles: “Matad cuantos campesinos podáis: hiera, pegue, degüelle a quien pueda. Feliz si mueres en ello, mueres en obediencia a la Palabra divina”…Lutero también demandaba que los herejes debían ser condenados sin oírlos...una muestra de la terrible e intolerante inquisición protestante”. 1

Primeramente, Lutero no fundó una Iglesia; por eso es reconocido históricamente como “Reformador”. Incluso el Papa Francisco así lo reconoció en el contexto de la celebración por los 500 años de la Reforma:

 las intenciones de Martín Lutero no eran equivocadas, era un reformador (…) En ese tiempo la Iglesia no era un modelo de imitar, había corrupción en la Iglesia, había mundanidad, el apego al dinero, al poder, y por esto él protestó”. ² 

Nadie, salvo algunos autores anti protestantes, lo reconoce como “fundador”.

Lutero, al igual que los demás reformadores, era católico y defendió la catolicidad de la Iglesia. Sin embargo, Iturralde infiere que por “Iglesia Católica” se refiere exclusivamente a la sede romana y a toda iglesia subordinada al obispo de Roma.

No obstante, volviendo al problema histórico que plantea la cita descontextualizada:


Contexto histórico:

En 1525 ocurrió en el Sacro Imperio Germánico el levantamiento del campesinado, cuyos integrantes tenían diversos reclamos. En relación con estas protestas, Lutero escribe Admonición a la paz, donde critica a los príncipes y autoridades, reconociendo también algunos puntos válidos de los campesinos.

A los Príncipes y señores: “..el presente estado de perturbación y rebelión se lo debemos sola y

exclusivamente a vosotros, príncipes y señores (...)si todavía estáis en condiciones de aceptar un consejo, os diré: por amor de Dios, ceded un poco al furor (de los campesinos)...Intentad primeramente llegar a un acuerdo amistoso”. 3

Asimismo, advierte a los campesinos que no se comporten como delincuentes. Lutero veía errores en ambos bandos de la confrontación; por ello, resulta inapropiado hablar de “traición”.


A los campesinos: “Pues ahí está la palabra de Dios y dice por la boca de Cristo: "El que toma la espada, a espada habrá de perecer (...)decís vosotros, las autoridades son demasiado malas e intolerables, porque no nos quieren dejar el evangelio y nos oprimen en exceso con gravámenes. A esto responde: que la autoridad sea mala y actúe con injusticia, no es excusa para reunirse en bandas y rebelarse(...) quién es el peor ladrón: ¿Aquel que quita a otra persona una gran parte de sus bienes, pero le deja siquiera algo, o aquel que le quita todo lo que tiene, incluso la vida misma?”.4

Nótese que, con el desarrollo de los hechos, ni los campesinos ni los gobernantes atendieron los consejos de Lutero.


Tiempo después comenzaron las luchas, junto con saqueos, asesinatos y otros crímenes cometidos por grupos de campesinos. En este contexto, Lutero escribe Contra las turbas ladronas y asesinas de campesinos, obra de la cual Iturralde extrae la cita, descontextualizándola al punto de dar a entender lo contrario de lo que Lutero recomienda a los gobernantes.

Dice Lutero:

“No me opondré a un gobernante que, aunque no tolere el Evangelio, castigue a estos campesinos sin ofrecer someter el caso a juicio. Porque está en su derecho, pues los campesinos ya no luchan por el Evangelio, sino que se han vuelto infieles, perjuros, desobedientes, asesinos rebeldes, ladrones y blasfemos”. 5

Lutero se refiere aquí a gobernantes que no toleran el evangelio, identificados por el autor como “papistas”, a quienes no reprocha el uso de la fuerza frente a la criminalidad de los campesinos. A continuación, se observa lo que indica respecto de los gobernantes que toleran el evangelio y son considerados cristianos:

“(...)Pero si el gobernante es cristiano y tolera el Evangelio, de modo que los campesinos no tienen ninguna apariencia de acusación contra él, debe proceder con temor. Primero debe llevar el asunto a Dios confesando que nos lo hemos merecido y recordando que Dios, quizás, haya incitado al diablo como castigo para toda Alemania. Luego debe orar humildemente pidiendo ayuda contra el diablo, pues «no solo luchamos contra la carne y la sangre, sino contra la maldad espiritual en el aire», y esto debe combatirse con oración. Entonces, cuando nuestros corazones estén tan entregados a Dios que estemos dispuestos a dejar que se cumpla su divina voluntad, ya sea que Él quiera o no que seamos príncipes y señores, debemos ir más allá de nuestro deber y ofrecer a los campesinos desquiciados la oportunidad de llegar a un acuerdo, aunque no sean dignos de ello. Finalmente, si eso no ayuda, entonces empuñar la espada con rapidez”.6

Aquí Lutero dice literalmente que el gobernante cristiano debe ofrecerle una oportunidad a aquellos campesinos que no sean dignos de llegar a un acuerdo. En las líneas que siguen, Lutero pide explícitamente piedad a los gobernantes :

“ ...hay otra cosa que debería conmover a los gobernantes. Los campesinos no se conforman con ser ellos mismos los dueños del diablo, sino que fuerzan y obligan a mucha gente buena, contra su voluntad, a unirse a su liga diabólica, haciéndolos así partícipes de toda su propia maldad y condenación. Pues quien consiente en lo que hacen, se va al diablo con ellos y es culpable de todas las maldades que cometen; aunque tenga que hacerlo porque es tan débil en la fe que no se resiste. Ahora los gobernantes deberían tener piedad de estos prisioneros de los campesinos, y si no tuvieran otra razón para usar la espada, con buena conciencia, contra los campesinos y arriesgar sus propias vidas y propiedades en la lucha contra ellos, habría razón suficiente y más que suficiente, en esto: que así estarían rescatando y ayudando a estas almas, a quienes los campesinos han obligado a unirse a su liga diabólica y que, sin quererlo, están pecando tan horriblemente, y que deben ser condenadas(...)Por eso, queridos señores, aquí hay un lugar donde podéis liberar rescatar , ayudar. ¡Ten piedad de esta pobre gente! Apuñala, hiere, mata a quien pueda. Si mueres haciéndolo, ¡bien por ti! Una muerte más bendita jamás podrá ser tuya, pues mueres obedeciendo la Palabra divina y el mandamiento de Romanos 13... " 7


Esto que acabo de citar, y que da un sentido contrario al que le quiere dar Iturralde, los papistas nunca lo ponen, ya que se cae todo el relato si contextualizan la cita.

Lutero hace una distinción entre los campesinos que fueron obligados en contra de su voluntad a unirse al levantamiento. Al mismo tiempo que pide piedad por los obligados a marchar en armas, pide todo el peso de la condena a capital a aquellos campesinos que obligaron a otros a participar. Es a ellos a quienes dirige esa sentencia por su criminalidad creciente y maliciosa.


También hay que decir que hay una diferencia entre la cita de Lutero y la que Iturralde publica:


La cita de Lutero: “¡Ten piedad de esta pobre gente! Apuñala, hiere, mata a quien pueda. Si mueres haciéndolo, ¡bien por ti! Una muerte más bendita jamás podrá ser tuya, pues mueres obedeciendo la Palabr divina y el mandamiento de Romanos 13... " . 8

La cita que publica Iturralde es la siguiente: “Matad cuantos campesinos podáis: hiera, pegue, degüelle a quien pueda. Feliz si mueres en ello, mueres en obediencia a la Palabra divina”. 9

Tiempo después, Lutero responde a estas acusaciones en su carta al canciller de Mansfeld, K. Mueller:

"Dicen(...)nos parece incorrecto que enseñes que no se debe mostrar piedad a los pobres campesinos; pues dices que deben ser asesinados sin piedad” . "Respondo(…). ¿Dónde he enseñado yo que no se debe mostrar piedad ? ¿En ese mismo libro no ruego a los gobernantes que muestren gracia a quienes se rinden? Si hubieran hecho lo que amablemente se les pidió que hicieran, no los habrían matado ; cuando no estaban dispuestos a hacerlo, era correcto hacerles lo que ellos mismos habían hecho, o amenazado con hacer, a quienes no estaban de acuerdo con ellos. Además, es evidente que son infieles, perjuros, desobedientes, rebeldes, ladrones, salteadores, asesinos y blasfemos, y no hay uno de ellos que no haya merecido diez veces sufrir la muerte sin misericordia. No estamos viendo esto directamente. Solo vemos el castigo , y cómo duele, y no la culpa y los merecimientos, y el daño indescriptible y la ruina que seguramente seguiría. Si el castigo duele, deja de hacer el mal. Pablo da la misma respuesta a este tipo de gente cuando dice, en Romanos 13:3 , "No tendrás miedo de la espada, haz lo que es bueno; pero si haces el mal, ten miedo".

“Dicen, en tercer lugar, que los señores están haciendo mal uso de su espada y matando con demasiada crueldad. Respondo: ¿Qué tiene eso que ver con mi libro? ¿Por qué echarme la culpa a otros? Si están haciendo mal uso de su poder , no lo han aprendido de mí; y tendrán su recompensa . Porque el Juez Supremo , que los está utilizando para castigar a los campesinos obstinados, tampoco los ha olvidado, y no escaparán de Él. Mi libro no habla de lo que merecen los señores, sino de lo que merecen los campesinos. Cuando tenga tiempo y ocasión para hacerlo, atacaré también a los príncipes y a los señores, pues en mi oficio de maestro , un príncipe es lo mismo para mí que un campesino. Ya les he prestado ciertos servicios que no me han hecho demasiado popular entre ellos; pero eso me importa poco”. 10

Lutero advierte en la misma carta sobre la manipulación papista, y dedica una frase que demuestra la deshonestidad de los romanistas al buscar desacreditar maliciosamente a Lutero por dicha cita:

“Si vas a leer los libros de esta manera e interpretarlos a tu antojo ¿qué libro te será útil?”. Podemos decir sin dudar, que es una cita que es aplicable todavía hasta en nuestros días.


Bibliografia.


1 Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 335.

2 Papa Francisco, 28 de junio de 2016 (“¿Qué dijo el Papa Francisco sobre Lutero y la corrupción en la Iglesia?”) https://www.aciprensa.com/noticias/60543/que-dijo-el-papa-francisco-sobre-lutero-y-la-corrupcion-en-la-iglesia

3 Admonition of the peace, Works of Martin Luther (Philadelphia, A.J. Holman company – 1931), 219-239.

9 Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 335.

10 Martin Lutero, 1521, Carta a Mansfeld Mueller, publicada por el Instituto Bíblico Reformado IBRPG. Disponible libremente aquí:

https://www.ibrpg.org/wpcontent/uploads/biblioteca/archivos/biblioteca_1.pdf