El revisionismo histórico puede llegar a ser una tarea abrumadora para la gran mayoría de personas en nuestro tiempo. La historiografía y la gran cantidad de información disponible en la palma de la mano pueden llegar a contener sesgos interpretativos del que debemos considerar, si se quiere llegar a un revisionismo serio y objetivo de los datos históricos.
Al encontrarme con tantas buenas reseñas desde el catolicismo romano sobre el libro “La Inquisición: un tribunal de misericordia”, escrito por el compatriota argentino Cristian Iturralde, y alabado por uno de los mayores referentes del nacionalismo católico como lo es el Dr. Antonio Caponnetto, es que tuve un real interés en acercarme al texto de la manera más objetiva posible. El título disruptivo, sin lugar a dudas llama la atención por su sentencia moral sobre una institución, que las autoridades de la Iglesia Católica Romana actualmente no apoyan.
Debo reconocer que creció aún más mi interés después de leer el Prólogo escrito por el mismo Dr. Caponnetto. Pero no pasaron las primeras páginas del capítulo I para darme cuenta que “La Inquisición: Un tribunal de misericordia”, sería en adelante, un escrito con todos los errores propios de la apologética romana contra el protestantismo; citas sin fuentes, otras citas con fuentes secundarias (que llevan a la nada), citas erróneas, citas inventadas, citas descontextualizadas, entre otras imprecisiones.
No quiero desvalorizar por completo tamaño trabajo de escribir un libro de mas de 600 páginas (según la versión digital que leí en Amazon Kindle), se nota que le ha llevado tiempo y dedicación, y no estoy en completo desacuerdo con absolutamente todas las afirmaciones del libro, pero si tengo objeciones directas con respecto a acusaciones y citas erróneas contra el protestantismo, y sobre todo, el intento de moralizar la Inquisición.
(Notas de aclaración: cuando cito el número de página, lo hago desde la numeración que me provee el libro en formato digital disponible en Amazon Kindle debido a que el libro no posee numeración de páginas).
El magisterio romano actual va en la dirección contraria a la leyenda rosa de Iturralde. Primeramente, debemos recordar que el magisterio romano actual es lapidario con la Inquisición. Contrariamente a los párrafos del libro de Iturralde, el Cardenal Fernández, quien hasta el día de hoy (14/03/2026) es el prefecto del Dicasterio para la doctrina de la fe, Institución antes conocida como el “Santo Oficio”, afirma que la Inquisición “…es vergonzosa, es dura, y contradice profundamente el Evangelio y la propia enseñanza cristiana. Por eso es tan horroroso”.
El libro comienza en su primer capítulo mencionando a Juan Pablo II, su pedido de disculpas del año 1982 en Madrid y sus posteriores declaraciones hasta el Simposio de la Inquisición de 1998.
“Juan Pablo II había reconocido algunos “errores y excesos en momentos como los de la Inquisición”, advirtiendo, empero, que “sólo a la luz objetiva de la historia” podía reconstruirse la verdad de los hechos. Al año siguiente, el 11 de septiembre de 1983, en ocasión de un encuentro ecuménico en Viena, dirá: “las culpas que corresponden realmente a los cristianos no deben ser negadas (…) Lo cierto es que el mea culpa será extensivo exclusivamente a los abusos puntuales de algunos particulares, por tanto, lógicamente, no extensivo a la institución de la Inquisición”
(énfasis mío).
Nuevamente vemos la contraposición de la Institución que Iturralde pretende defender, en contraposición de las recientes declaraciones del prefecto de dicha Institución, que si reconoce que efectivamente la culpa es extensiva a la Institución.
“…este Dicasterio que me encomienda el Papa tiene una historia bastante oscura, siempre fue el más importante del Vaticano, que era como el “brazo de hierro” del Papa, era la llamada Santa Inquisición o el Santo Oficio, que perseguían a los llamados herejes y las brujas, y que llegó incluso, como dice el Papa Francisco, a utilizar métodos inmorales, como la torturas, entre otras cosas. Había grandes teólogos en la época del Concilio del Vaticano II que en esa época eran perseguidos por esta institución. Y es famoso el caso de un gran teólogo que una noche fue y orinó la puerta del Santo Oficio como gesto de desprecio frente a esta metodología persecutoria”.
El Simposio de 1998.
El libro de Cristian Iturralde da una gran importancia al Simposio convocado por Juan Pablo II en 1998 y publicada sus actas en 2004. El relato del libro pretende impresionar al lector con la idea de que dicho trabajo ha zanjado la discusión, sentenciando así el absoluto título de su libro; La Inquisición fue “un tribunal de misericordia”.
En el capítulo I, el autor afirma que hay cinco cosas deben quedar claras: “Que la conclusión general del Simposio Internacional sobre la Inquisición fue unánime: la Inquisición fue un tribunal justo”.
El relato se refuerza con calificativos por parte de Iturralde tales como “el magnífico Simposio”5 en el cual “Para la ocasión se convocó a un equipo interreligioso de más de cincuenta expertos…” siendo Agostino Borromeo, profesor de historia en la Universidad La Sapienza, el coordinador del trabajo.
Al leer las actas del simposio nos encontramos que en no hay mención alguna de supuesta unanimidad en la sentencia acerca de que la inquisición fue un tribunal “justo” o de “misericordia” tal y como afirma Iturralde. También nos encontramos en el índice de las actas que en realidad han participado 32 personas en total, y no “más de 50”, de los cuáles particularmente conozco que 13 de ellos son abiertamente católicos, y uno luterano.
Agostino Borroneo (Profesor católico y Coordinador del Simposio), Roger Etchegaray (Cardenal católico), Georges Cottier (Cardenal y “teólogo del Papa”), Grado Giovanni Merlo (Historiador católico), Jean-Louis Biget, Lorenzo Paolini, Arturo B.Palacios (Teólogo e Historiador católico), Jaime Contreras (católico), Jean P. Dedieu, Francisco Bethencourt, Charles Amiel, René Millar Carvacho (católico), Fermina A. Alonso (católica), Silvana S. Menchi, Andrea Del Col, Adriano Garuti, Alaistar Duke, Eamon Duffy (católico), Bruno Neveu, BERNARD VINCE, Pier Cesare Loly Zorattini, William Monter, Gabriel Audisio, Gustav Hennensen (Luterano), Jesús Martínez de Bujanda (Católico), Gigliola Fragnito, Ugo Baldini, Teófanes Egido (sacerdote católico), Adriano Prosperi, Jean-Miguel Garrigues (católico), Guy Bedouell (fraile dominico católico).
No encontramos la idea de que el Simposio pretenda zanjar o cerrar la discusión, ya que incluso en ocasión de la presentación de las actas y ante una pregunta de la periodista Elizabeth Piqué, del diario “La Nación” acerca de “cuántas víctimas mortales aproximadamente causó la Inquisición, Borromeo contestó que es imposible saberlo, porque ha sobrevivido muy poca documentación histórica de esa época”.
Aún y con las causas por brujería analizadas y expuestas por el Simposio, vemos que el relato propuesto por Iturralde en su libro es de forma positiva en contraposición a las declaraciones de Borromeo. Comparemos las declaraciones:
Borromeo: “…según el estudio, de las 100.000 causas de brujería, aproximadamente la mitad, es decir, 50.000 personas, terminaron en la hoguera, condenadas por tribunales civiles”.
Iturralde: “La documentación aportada refleja que de un total de 100.000 procesos, más de la mitad de los acusados fueron absueltos y perdonados, quedando en libertad. Muchos de ellos, sin embargo, fueron posteriormente condenados por tribunales civiles”.
Ahí vemos un ejemplo de como propone el autor de forma positiva lo que Borromeo presenta de forma objetiva. Borromeo menciona la cantidad de ejecutados, Iturralde la cantidad de absueltos. Es como la versión del vaso “medio lleno” en vez del vaso “medio vacío”, o la del zorro que “dejó vivir a la mitad de las gallinas” en vez de condenar que haya matado la mitad de ellas.
El simposio con respecto a Charles Lea, y la aversión de Iturralde hacia el historiador protestante.
Era de esperarse que Iturralde desestimara a Bartolomé de las Casas y Juan Antonio Llorente como enemigos o traidores de España, dado que el libro posee una fuerte acentuación en el intento de reivindicación hispanista del Imperio en este tiempo, frente a lo que se conoce como la “leyenda negra”.
Lo que resulta algo extraño es la descalificación simplista al escritor de la mayor obra de la Inquisición por excelencia, Charles Lea. Elogiado por protestantes, católicos y no cristianos, Charles Lea fue un autodidacta protestante que escribió tomos sobre la Inquisición como:
- A History of the Inquisition of the Middle Ages (3 volúmenes, 1887-1888)
- A History of the Inquisition of Spain (4 volúmenes en inglés, 1906-1907; 3 tomos en la edición española de 1983 y 2020).
- The Inquisition in the Spanish Dependencies (1908).
- Materials Toward a History of Witchcraft (publicado póstumamente en 1939).
“Si existe un socio para Llorente, éste es, sin dudas el historiador protestante norteamericano H. Charles Lea, enemigo encarnizado de la empresa española —a quien sin embargo Menéndez Pelayo destacara cierto esfuerzo”, dice Iturralde.
Lo cierto es que Pelayo al igual que varios de los escritores del Simposio que Iturralde utiliza como base de su trabajo alaban al historiador.
Marcelino Menéndez Pelayo fue un reconocido historiador, filólogo católico que mantuvo conversaciones con Charles Lea, en donde le diría lo siguiente:
«Tengo que dar a Ud. las gracias más encarecidas por la bondad que ha tenido de enviarme el primer tomo de su Historia de la Inquisición en la Edad Media. Obra de sólida erudición, de excelente método, llena de investigaciones nuevas y dictada casi siempre por un loable espíritu de rectitud histórica. Ya comprenderá usted que, en ciertos puntos, mi criterio como católico tiene que diferir del de Ud. Pero la historia tiene la ventaja de que pueden estar de acuerdo en cuanto a los hechos, los mismos que no lo están en cuanto a los principios» (Carta de Menéndez Pelayo a Charles Lea del 7 de enero de 1888).12
Por su lado Henry Kamen, otro de los escritores muy utilizados en el libro del Señor Iturralde dice sobre el historiador Lea:
“La obra clásica sobre la Inquisición española es la del erudito norteamericano Henry Charles Lea (1906), que sigue siendo la historia más fiable”
El simposio de la Inquisición utiliza y alaba el trabajo del historiador protestante Charles Lea.
Más increíble es que Iturralde les oculte a sus lectores o que haya simplemente ignorado, el hecho de que el Simposio de la Inquisición (en el que basa gran parte de su libro), utiliza y alaba el trabajo de Charles Lea, mientras que como dijimos, Iturralde lo descalifica prejuiciosamente. Escogí como muestra dos de ellas:
Adriano Prosperi: “Un historiador reflexivo y muy serio como Henry Charles Lea concluyó su investigación sobre el tema con estas palabras: es “un sistema que bien podría considerarse una invención del diablo”.14
Jean Pierre Dedieu agrega una nota al pie de página: “Las primeras obras de Henry Charles Lea, posiblemente el mayor historiador de la Inquisición, fueron traducidas al francés…”15
El historiador Henninseng apoya su trabajo en libros de Charles Lea, en las páginas 579 y 580 de las Actas del Simposio de la Inquisición.
Ya hemos citado el libro de Iturralde en la página 26:
“Que hubo una gran persecución, injusta y despiadada en algún momento de la historia, es cierto, ¡pero exclusivamente por parte de los protestantes!”.
Lo llamativo, es que las Actas del Simposio en las cuales Iturralde basa gran parte de su libro, refuta esa afirmación. El historiador Henningsen (luterano), en las Actas del simposio dice lo siguiente:
“Mas poniendo el número de ejecuciones en relación con el de habitantes alrededor de 1600, vemos que el condado de Vaduz (Lichtenstein) es el lugar donde más cruda fue la persecución: 300 quemas con relación a 3000 habitantes, lo que corresponde a un 10% de la población (Las 300 quemas en el condado de Vaduz tuvieron lugar en dos etapas, 1648-51 y 1677-80. El responsable de los procesos aquí fue el conde Ferdinand Carl Franz Von Hohenems)”.16
Esta cita refuta a Iturralde, ya que el Conde Ferdinand Carl Franz Von Hohenems era católico, y por lo tanto, la persecución más cruda no sucedió “exclusivamente por parte de protestantes”, sino que sucedió en territorio gobernado por católicos.
Prosperi, que es uno de los autores del documento del Simposio (Pág. 740) al que constantemente apela Iturralde en su libro. En las actas del simposio, Prosperi cita a Limborch (un Protestante) quien sentencia lo contrario al título de Cristian Iturralde:
“…ese tribunal es injusto, porque impone a las conciencias una ley externa y lo hace con violencia sanguinaria y cruel.”17
En cuanto a las citas falsas, engañosas del libro, así como el tema específico de la caza de brujas, lo estaré exponiendo en otros artículos publicados en esta web (Bloque Protestante).
Bibliografía.
- Entrevista del Cardenal Victor Fernández a Diario Pefil publicada el 03-07-2023. https:/www.perfil.com/noticias/modo-fontevecchia/victor-tucho-fernandez-este-dicasterio-que-voy-a-dirigir-fue-el-santo-oficio-la-inquisicion-que-incluso-me-investigo-a-mi-modof.phtml
- Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 28;29.
- Entrevista del Cardenal Victor Fernández a Diario Pefil publicada el 03-07-2023. https://www.perfil.com/noticias/modo-fontevecchia/victor-tucho-fernandez-este-dicasterio-que-voy-a-dirigir-fue-el-santo-oficio-la-inquisicion-que-incluso-me-investigo-a-mi-modof.phtml
- Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 53.
- Simposio Internacional, “L'ΙΝQUΙSΙΖΙΟΝΕ - Atti del Simposio internazionale” (CITTA DEL VATICANO BIBLIOTECA APOSTOLICA VATICANA 2003), 787; 788.