Tras leer las primeras páginas del capítulo I del libro “La Inquisición: un tribunal de misericordia”, me encontré con la primera acusación hacia el protestantismo por parte del autor. Refiriéndose a la quema de brujas, Iturralde escribe: “Que hubo una gran persecución, injusta y despiadada en algún momento de la historia, es cierto, ¡pero exclusivamente por parte de los protestantes!”.


Ahora bien, haré un recuento histórico a modo de resumen, para poner a prueba esta acusación del escritor a través de los documentos fundamentales de la historia de la Inquisición, mencionando algunas Bulas papales, que eran documentos oficiales y autenticados por el sello del Papa.


Un documento fundamental en la historia de la Inquisición, es la Bula papal “Ad extirpanda”, del Papa Inocencio IV (1243 hasta 1254), siendo la primera en aceptar formalmente la detención como crimen y aceptar la tortura de los acusados de herejía, para así conseguir su confesión.


“Teneatur præterea Poteftas, feu Re. Etor omnes hæreticos, quos captos habuerit, cogere citra membri diminutionem, & mortis periculum, tamquam vere latrones, & homicidas animarum, & fures Sacramentorum Dei, & Fidei Chriftianæ, errores fuos expreffe fateri, & accufare alios hæreticos, quos fciunt, & bonas eorum, & credentes, & receptatores, & defenfores eorum, ficut coguntur fures, & latrones rerum temporalium, accufare fuos complices, & fateri maleficia, quæ fecerunt”.


“El jefe del estado o gobernante debe obligar a todos los herejes que tenga bajo custodia, siempre que lo haga sin matarlos ni quebrarles los brazos o las piernas, como verdaderos ladrones y asesinos de almas y ladrones de los sacramentos de Dios y de la fe cristiana, a confesar sus errores y acusar a otros herejes que conozcan, y a indicar sus motivos, y a aquellos a quienes han seducido, y a quienes los han hospedado y defendido. Del mismo modo que los ladrones y salteadores de bienes materiales son obligados a acusar a sus cómplices y a confesar los crímenes que han cometido”.


El proceso inquisitivo romano que adopta el Santo Oficio, estudiado en la historia jurídica, tenía la tortura como un medio válido para que el inquisidor consiguiera una confesión, lo cual sería tomado como prueba en el proceso penal.




También de mencionar el libro de la caza de brujas por excelencia. “Malleus Maleficarum”, o “El Martillo de las Brujas”, que fue publicado por primera vez en 1486. Cristian Iturralde le dedica a Malleus Maleficarum, y el contexto de su publicación, tan sólo una página de todo el libro (en el capítulo XI) en donde relativiza la importancia del libro. Esto lo hace simplemente basado en las estadísticas de las muertes en España.


Iturralde afirma: “¿Y que decir del Malleus maleficarum (martillo de las brujas)?, tan hartamente citado por los enemigos de la Iglesia. Se dice de este libro –escrito en 1486 por el inquisidor alemán Heinrich Institoris– que constituyó una suerte de “carta blanca” para ejecutar a las brujas, exagerando notablemente la influencia que tuvo en la época, que fue bien poca –según muestran las estadísticas–, pues salvo en algunos lugares del sur de Alemania y Francia, ya hemos visto como trataron el tema las Inquisiciónes de España, Portugal y Pontificia. La Inquisición medieval –bien lo demuestran los documentos– no se ocupaba de los delitos de brujería, a menos que hubiera alguna herejía involucrada”.


Malleus Maleficarum, como dato histórico, refuta la acusación inicial de Iturralde sobre un tipo de exclusividad persecutoria en la caza de brujas, por parte de los Protestantes, ya que además de haberse publicado el libro más de 30 años antes de la Reforma Protestante, fue escrito por el monje Heinrich Kramer, quien junto a Jacob Sprenger, y sobre todo gracias al Papa Inocencio VIII y su Bula “Summis desiderantes affectibus” del 5 de diciembre 1484, abriría las puertas a la gran persecución de brujas en el Sacro Imperio Romano Germánico.


Ahora bien, la bula “Summis desiderantes affectibus”, emitida por el Papa Inocencio VIII el 5 de diciembre de 1484 en Roma, es un documento clave en la historia de la persecución de la brujería en el Sacro Imperio Católico Germánico . Su objetivo principal fue reconocer oficialmente la existencia de la brujería, derogando el Canon “Episcopi” de un sínodo regional del año 906 DC, que consideraba la creencia en brujas voladoras como prohibida. Con esta bula se autorizó a la Inquisición a perseguir a las personas acusadas de practicarla.


“en los últimos tiempos llegó a Nuestros oídos, no sin afligirnos con la más amarga pena, la noticia de que en algunas partes de Alemania septentrional, así como en las provincias, municipios, territorios, distritos y diócesis de Magancia, Colonia, Tréveris, Salzburgo y Bremen, muchas personas de uno y otro sexo, despreocupadas de su salvación yapartadas de la Fe Católica, se abandonaron a demonios, íncubos y súcubos, y con sus encantamientos, hechizos, conjuraciones y otros execrables embrujos y artificios, enormidades y horrendas ofensas (…) Y aunque Nuestros amados hijos Heinrich Kramer y Jacobus Sprenger, profesores de teología de la orden de los Frailes Predicadores, han sido nombrados, por medio de Cartas Apostólicas, Inquisidores de estas depravaciones heréticas, y lo son aún, el primero en las ya mencionadas regiones de Alemania septentrional (…)Por cuanto Nos, como es Nuestro deber, Nos sentimos profundamente deseosos de eliminar todos los impedimentos y obstáculos que pudieren retardar y dificultar la buena obra de los Inquisidores, así como de aplicar potentes remedios para impedir que la enfermedad de la herejía y otras infamia dan su ponzoña pace destrucción de muchas almas inocentes, y como Nuestro celo por la Fe nos incita a ello en especial, y para que estas provincias, municipios, diócesis, distritos y de Alemania, que ya hemos especificado, no se vean privados de los beneficios del Santo Oficio a ellos asignado, por el tenor de estos presentes, y en virtud de Nuestra. autoridad Apostólica, decretamos y mandamos que los mencionados Inquisidores tengan poderes para proceder a la corrección, encarcelamiento y castigo justos de cualesquiera personas, sin impedimento ni obstáculo algunos, en todas las maneras, como si las provincias, municipios, diócesis, distritos, territorios, e inclusive las personas y sus delitos (…)También procurará que en obediencia a Nuestro mandato no se los moleste ni obstaculice por autoridad ninguna, sino que amenazará a todos los que intenten molestar o atemorizar a los Inquisidores, a todos los que se les opongan, a esos los rebeldes, cualesquiera fuere su rango, fortuna, posición, preeminencia, dignidad o condición, o. cualesquiera sean los privilegios de exención que puedan reclamar, con la excomunión, la suspensión, la interdicción y penalidades, censuras y castigos aun más terribles”.


No sólo que el Papa Inocencio VIII abrió la puerta a la caza de brujas en Alemania antes de la Reforma. Las actas del simposio de la Inquisición de El Vaticano de 1998 (utilizado en gran parte por Iturralde) revela algunas consideraciones que el libro “La inquisición: un tribunal de misericordia” no menciona.


“A principios del siglo XVI, los inquisidores de Italia, Francia y Alemania se embarcaron en una violenta persecución de la « secta de brujas », con la absoluta aprobación del Vaticano, según demuestra la serle de circulares papales firmadas por Alejandro VI, Julio II, Leon X y Adriano ΝΙ.3G A causa de la falta de datos, no nos es posible hacer un cálculo cierto del número de vidas humanas que dicha persecución llegó a costar en esos años de 1500”.




Allí mismo, en las notas al pie de página, las actas del Simposio cita a otros historiadores como Charles Lea, con la siguiente información: (“El dominico Bartholomeus de Spina refiere en 1523, que en el obispado de Como, el inquisidor y sus 8 o 10 vicarios, anualmente procesaban mil mujeres por brujería, y cada año enviaban a más de cien de ellas a la hoguera (Quellen und Untersuchungen, cit., p. 510). Según otra fuente, sólo la inquisición de Como quemó en 1514 trescientas brujas (apud Η. C. LEA, Inquisition of the Middle Ages, cit., I11, p. 347)”.


El Simposio de 1998 de la Inquisición es contundente en que aunque no se podría contabilizar las ejecuciones en Alemania, Francia e Italia, sobre las condenas a brujas, si estiman que anualmente procesaban 1000 mujeres y cada año enviaban mas de 100 de ellas a la hoguera.


Nuevamente las fuentes no sólo que no demuestran la afirmación inicial de Iturralde respecto a una supuesta persecución exclusiva por parte del Protestantismo, sino que demuestran lo contrario, una caza de brujas por parte de Roma en distintos países, antes y durante la Reforma.


En el libro Iturralde busca que el lector interprete que Alemania era en toda región “protestante”, algo que carece de veracidad ya que primeramente el Sacro Imperio Germánico Romano nunca tuvo un emperador luterano ni protestante, sino que además sus ciudades y regiones eran mixtas, con algunas regiones Católicas y otras Protestantes.


En el capítulo IX evidencia esto mismo, ya que en una sección con el título “Masacres protestantes”, Iturralde expone continuamente números de los muertos en Alemania, nuevamente dando por sentado que Alemania es sinónimo de “protestantismo”.


“En Alemania fueron quemadas más de 100.000 brujas. Hasta niños de siete años y ancianos moribundos. Un juez quemó en 16 años a 800 brujas (un promedio de 50 personas al año)”. 


Eso es una gran imprecisión histórica, ya que vuelvo a reiterar, que el Sacro Imperio Germánico Romano tenía regiones católicas y regiones protestantes.


El historiador Justo L. González así lo explica: “Varios de los territorios del sur de Alemania, además de Austria, optaron por la fe católica, mientras muchos otros prefirieron la luterana. A partir de entonces, Alemania quedó transformada en un mosaico religioso”. 


Iturralde afirma en su libro que “Un juez quemó en 16 años a 800 brujas (…) Estos números son sostenidos por el mismo Charles Lea, discípulo de Llorente y tal vez el más reconocido de los historiadores enemigos del tribunal”. 


Tuve que investigar para encontrar esta cita en los libros de Charles Lea, ya que Iturralde no da una fuente de su afirmación cuando cita a Lea. Esto es lo que encontré: “El obispado estima que entre 1615 y 1635 se quemaron 5000 brujas (Estrasburgo-Alsacia), de las cuales 800 eran de Sundgau y Brisgovia”. 


Esta cita cumple con la que caracteriza Iturralde en su libro. Ahora bien, lo importante del asunto es que este evento ocurrió en Sundgau y Brisgovia, históricamente católicas y no protestantes como Iturralde da a entender. Las dos ciudades eran regidas por Habsburgo, quienes históricamente permanecieron católicas en la época post-Reforma, no Protestantes.


Luego, para demostrar que la inquisición protestante en la caza de brujas fue terriblemente “mas horrorosa”, cita nuevamente en otras dos ocasiones al historiador protestante Charles Lea para validar su punto de vista:


“Charles Lea: los protestantes asesinaron a 150.000 personas sólo por sospechas de brujería” 


“como reconoce el mismo Charles Lea, condenaría a la hoguera en un breve lapso a más de 150.000 personas. Reparase en la cifra: más de diez veces las muertes que los historiadores más antipáticos han achacado a la Inquisición en sus tres siglos y medio de existencia”.


Tras una larga investigación, no he encontrado la supuesta cita, y sumado al hecho de que Iturralde no da ninguna fuente de su afirmación sobre Lea, es probable que no exista la cita de del historiador acerca de 150 mil asesinatos por sospecha de brujería. El único que ha declarado esa cifra sobre ejecuciones en Alemania es un documental de la BBC de Londres co-producido por un hispanista, Nigel Townson, “La Inquisición española” de 1994.


Pero el documental no afirma lo que Iturralde escribe, sino que afirma que en toda Europa el número de ejecuciones en la hoguera fue de “150.000”, no exclusivamente en ciudades protestantes. Y nuevamente, el documental tampoco da la fuente de su afirmación.


Pero Iturralde prosigue en su libro con otras citas atribuidas al historiador protestante Charles Lea: “Y en Inglaterra serían quemadas otras 30.000. Estos números son sostenidos por el mismo Charles Lea”. 


Nuevamente, no nos brinda una fuente de la cita, por lo que tuve que investigar en los libros de Lea, para ver de donde salió esa aseveración.


En este caso, la búsqueda me llevó a encontrar una cita con ese número, pero con un sentido contrario. La cifra de 30.000 mencionada por Iturralde, la encontré en el libro “Materials toward a history of witchcraft collected” de Lea. 


La cita de Lea dice lo siguiente: “Brujería en Inglaterra: 30.000 víctimas”.


Pero dicha afirmación tiene una nota de pie de página, un “(1)”, con una aclaración de Charles Lea afirmando lo contrario. La nota al pie de página de Lea dice lo siguiente: “Una suposición arriesgada, abandonada hace mucho tiempo. El Sr. Ewen, quien adivinó más tarde y mejor, cree que la cifra «puede ser inferior a 1000».


Charles Lea advierte de forma clara, que además de ser una suposición, califica dicha suposición de “arriesgada”, sentenciando que ya había sido abandonada hace tiempo. La cifra, dice Lea, podría ser inferior a 1.000.


Nótese que hay 29.000 de diferencia entre lo que cita Iturralde sin la nota de pie de página, que es fundamental, ya que en realidad leemos que el historiador Lea niega dicha cifra.


Conclusión: Iturralde no puede desligar a Roma de la responsabilidad fundamental en el inicio de la caza de brujas en Europa, antes y durante la Reforma. El Papa fue fundamental a través de Bulas para dar legitimidad a la caza de brujas y la tortura. Los números que Iturralde le adjudica al Protestantismo sobre la caza de brujas no se sostienen y algunos no existen.


Bibliografía


1 Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 27.


2 Enciclopedia Católica, Bulas y Breves. https://ec.aciprensa.com/wiki/Bulas_y_Breves


3 Cocquelines, C. (1740). Bullarum privilegiorum ac diplomatum Romanorum Pontificum amplissima collectio (Tomus tertius, pp. 324–327).

De dominio público:

https://drive.google.com/file/d/1kgj2kw0rvnw3SVdnoxigykD39XJgG3rS/view?usp=sharing

Página exacta: https://babel.hathitrust.org/cgi/pt?id=ucm.5319443471&seq=356


4 Universidad de Arizona, Traducción por David Renaker, Innocent IV. “Ad Extirpanda, 1252.” In Bullarum Privilegiorum Romanorum Pontificum Amplissima Collectio (Tomus tertius, pp. 324–327).

https://web.archive.org/web/20120825001455/http://userwww.sfsu.edu/~draker/history/Ad_Extirpanda.html


5 Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 450.


6 Papa Inocencio VIII, Summis desiderantes affectibus , Malleus Maleficarum: (El martillo de las brujas), Editorial Verbum, 2020, p.9-12:

https://books.google.com.ar/books?id=ffoOEAAAQBAJ&pg=PA9&source=gbs_toc_r&cad=1#v=onepage&q=Nos%20ha%20llegado%20con%20gran%20disgusto&f=false


7 Simposio Internacional, “L’ΙΝQUΙSΙΖΙΟΝΕ - Atti del Simposio internazionale” (CITTA DEL VATICANO BIBLIOTECA APOSTOLICA VATICANA 2003), 579.


8 Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 335.


9 Justo L. González, Historia de la Reforma, (Editorial Unilit 2003), 66.


10 Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 335.


11 Charles Lea, “Materials toward a history of witchcraft collected”, 1208.


12 Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), p.333.



13 Nigel Towson, “La Inquisición española”, (Documental de la BBC de Londres 1994).


14 Cristian Rodrigo Iturralde, La inquisición: un tribunal de misericordia (Ediciones Parresía 2019), 335.


15 Charles Lea, “Materials toward a history of witchcraft collected by Henry Charles Lea”, 503- 504.